El tema de los juicios políticos volvió a colocarse en la agenda pública de Nuevo León, no por una resolución, sino por la ausencia de respuestas claras. Legisladores locales acudieron a instancias clave para conocer el estado real de expedientes abiertos contra el gobernador, en un contexto donde la falta de información oficial ha frenado decisiones políticas y legislativas de fondo.

Un Proceso Detenido Que Impacta La Vida Legislativa
Desde el inicio de la actual legislatura, los juicios políticos promovidos contra el gobernador han permanecido en una especie de pausa institucional. No han sido desechados, pero tampoco han avanzado. Esta inercia ha generado cuestionamientos dentro y fuera del Congreso.
El impacto no es menor. La parálisis de estos procedimientos ha impedido que el Poder Legislativo defina si existen elementos suficientes para continuar o cerrar los casos. En términos prácticos, esto ha bloqueado cualquier discusión de fondo sobre responsabilidades políticas.
Ante este escenario, un grupo de diputadas y diputados decidió buscar información directa. La intención fue romper con la opacidad que rodea a los expedientes y reactivar el debate interno sobre los juicios políticos.
Fiscalía Anticorrupción Bajo Solicitud De Información
La primera parada fue la Fiscalía Anticorrupción. Ahí, legisladores presentaron una solicitud formal para conocer el estatus de dos de los ocho juicios que fueron promovidos en su momento contra Samuel García.
De acuerdo con lo expuesto, el objetivo fue obtener datos actualizados que permitan saber si las investigaciones siguen activas, si se integraron pruebas nuevas o si los casos se encuentran archivados sin resolución.
Este paso es relevante porque, sin información técnica y jurídica, el Congreso no puede definir si procede convocar a sesiones específicas para analizar los juicios políticos. La Fiscalía, en este punto, se convierte en una pieza clave del proceso.
Los Casos Que Siguen Bajo Revisión
Los expedientes consultados se relacionan con dos asuntos concretos contra Samuel. El primero tiene que ver con el incremento irregular en las tarifas de transporte público en el estado, un tema que ha generado inconformidad social.
El segundo expediente apunta a triangulaciones de recursos públicos a través de empresas privadas ligadas a su familia. Ambos casos forman parte de un paquete más amplio que suma ocho juicios políticos promovidos contra el gobernador.
Para los legisladores, conocer el avance de estos casos permitirá evaluar si existen elementos suficientes para que el Congreso retome formalmente los procedimientos políticos que quedaron inconclusos.

El Factor Jurídico Fuera Del Congreso
Además de la Fiscalía Anticorrupción, el seguimiento de los juicios políticos también pasa por el ámbito judicial federal. Parte de los casos cuentan con suspensiones otorgadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Por ello, los legisladores tienen previsto acudir a la Corte para conocer el estado actual de al menos tres suspensiones relacionadas con los juicios. Esta información será determinante para saber si existen impedimentos legales para avanzar.
El análisis jurídico resulta fundamental. Aunque el Congreso tenga la intención política de reactivar los juicios, cualquier paso debe ajustarse a los límites marcados por las resoluciones judiciales vigentes.
La Aritmética Política Como Obstáculo Central
Más allá de lo legal, los juicios políticos enfrentan un reto numérico. Para avanzar formalmente, se requiere el respaldo de al menos 28 diputadas y diputados en el pleno del Congreso local.
Este requisito convierte el tema en una discusión política de alto calibre. Incluso si la Fiscalía Anticorrupción confirma avances en las investigaciones y la Corte no impide el proceso, el desenlace dependerá de acuerdos entre bancadas.
En este contexto, los juicios políticos dejan de ser solo un asunto técnico. Se transforman en una prueba de voluntad legislativa y de la capacidad del Congreso para construir mayorías en temas sensibles.
Ocho Juicios Y Una Discusión Pendiente
El dato de fondo es que existen ocho juicios políticos promovidos, pero solo algunos han sido revisados públicamente. El resto permanece en una zona gris, sin información clara sobre su situación.
Esta falta de definiciones ha alimentado críticas desde distintos sectores. Para algunos ciudadanos y activistas, la ausencia de avances refleja una falla en los mecanismos de control político.
Desde el Congreso, la postura es que sin información oficial no es posible actuar. De ahí la insistencia en obtener respuestas formales antes de tomar cualquier decisión legislativa.
Lo Que Está En Juego Para El Congreso
El seguimiento de los juicios políticos no solo pone bajo escrutinio al Ejecutivo estatal. También coloca al Congreso en el centro del debate sobre rendición de cuentas y separación de poderes.
Si el tema no avanza, el costo político podría trasladarse al Legislativo. Si avanza sin sustento, el riesgo es jurídico. Por ello, los próximos pasos dependerán de la información que entreguen la Fiscalía Anticorrupción y la Corte.
En los siguientes días, el Congreso deberá decidir si convoca a sesiones específicas o si mantiene el tema en revisión. Por ahora, los juicios políticos vuelven a escena, no por una resolución, sino por la exigencia de claridad.
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