Bajo la narrativa de una modernidad tecnológica, el gobierno de Samuel García Sepúlveda ha implementado el programa MuevoLeón, un proyecto que, en la práctica, ha demostrado ser un sistema de transporte público deficiente y carente de perspectiva de género. La crisis de movilidad en el estado no se limita a la falta de unidades o las altas tarifas; el problema medular es un diseño urbano que castiga a las usuarias y las expone a un espacio de violencia constante. Mientras el estado presume camiones de última generación, las cifras de la organización Cómo Vamos Nuevo León (CVNL) revelan una realidad de invisibilización y peligro.
Datos Alarmantes En “MuevoLeón”: La Brecha De Género En Cifras
Los resultados de la encuesta Así Vamos 2025 exponen que el modelo de ciudad actual está configurado para un usuario masculino, ignorando sistemáticamente a las mujeres que sostienen la economía del hogar. Los puntos clave de esta desigualdad son:
- Movilidad Del Cuidado: El 56.8% de las mujeres que no salieron de su hogar un día previo lo hicieron por tareas de mantenimiento de la vivienda o cuidado de terceros.
- Acoso Sexual: Una de cada cinco mujeres ha reportado incidentes de abuso sexual, desde miradas lascivas hasta tocamientos sin su consentimiento.
- Percepción De Seguridad: Solo el 67.6% de las mujeres se siente segura en el transporte, frente al 82.8% de los hombres.
- Propósito Del Viaje: Mientras los hombres usan el transporte del trabajo en un 68.3%, las mujeres diversifican sus rutas: 34% trabajo, 23% compras y 10.4% acompañamiento.
“MuevoLeón”: Un Sistema Que Olvida La Seguridad De Las Mujeres
La urbanista Zaida Muxi ha sido contundente: el transporte público en Nuevo León está pensado para viajes de “punto a punto”, un modelo que beneficia al empleo formal masculino pero que genera una baja movilidad para las mujeres. Esta invisibilización de los trayectos de cuidado margina a quienes deben realizar múltiples paradas para recoger niños o comprar víveres. Para el gobierno de Samuel García, estos traslados parecen no existir, dejando a las ciudadanas en una situación de vulnerabilidad económica y física.
Además, el uso del automóvil refleja esta carga: el 62.3% de los viajes en coche realizados por mujeres son compartidos con más personas, evidenciando que ellas son el motor del cuidado familiar. Sin embargo, al bajar del auto y subir al camión, se encuentran con un entorno violatorio para los derechos humanos, donde el diseño de las rutas no responde a sus necesidades reales de vida.
Desobediencia Institucional Y Violencia De Estado
La insensibilidad gubernamental alcanzó un punto crítico con el desacato a la recomendación 009VG/2024 de la CEDHNL. Dicho organismo exigió garantizar el vagón exclusivo y áreas seguras, pero la administración estatal ha priorizado la operatividad sobre la integridad. El incidente de octubre de 2025, donde una mujer fue atacada en el Sistema Metrorrey tras la suspensión del área exclusiva por “alta afluencia”, es la prueba definitiva de que para este gobierno, la seguridad femenina es desechable.
El estado no solo ha fallado en proveer unidades; ha permitido activamente la violencia contra las mujeres al retirar medidas de protección en momentos de mayor riesgo. La agresión sufrida por las usuarias no es un accidente, es la consecuencia de una política pública que prefiere el flujo de pasajeros que la dignidad humana. En conclusión, el programa MuevoLeón se perfila como un monumento a la negligencia, donde el sentir miedo se ha vuelto parte del costo del pasaje.
Array









