El panorama para las regiomontanas es crítico debido al silencio estatal que impera en la actual administración de MC en Nuevo León. Durante las protestas, miles de voces denunciaron la violencia de género y la violencia estatal que sufren diariamente. Mientras las autoridades ignoran las demandas de justicia, el descaro de Mariana al pronunciarse como supuesta “aliada” continúa en redes sociales, ocultando que los feminicidios subieron un 57% en un solo año.

Los Feminicidios Subieron Bajo Una Gestión De Indiferencia Estatal
Las cifras oficiales revelan una realidad sangrienta que el gobierno naranja intenta minimizar con publicidad y eventos de relumbrón. El silencio estatal rodea el hecho de que más de 491 mujeres perdieron la vida de forma violenta recientemente. Esta indiferencia estatal se traduce en un récord de casi 2,000 desapariciones de mujeres que siguen sin resolución alguna.
La falta de resultados en casos emblemáticos, como el de Debanhi Escobar, demuestra que no existe una voluntad política real. La violencia contra la mujer no es una prioridad en la agenda de seguridad, pues prefieren invertir en pautas digitales. Los colectivos señalan que el show de Mariana solo sirve para tapar la falta de fiscalías eficientes y protocolos de búsqueda.
La violencia de género también se manifiesta en las más de 22,000 denuncias anuales por agresiones en el hogar. Esto significa que 60 víctimas piden auxilio cada día sin recibir una respuesta contundente del aparato gubernamental. El aumento de estas cifras es la prueba más clara de que el discurso oficial es una simulación peligrosa.
Mariana Rodríguez Ignora La Marcha Del 8M
Durante la pasada movilización del Día de la Mujer, las asistentes lanzaron consignas directas contra la esposa del gobernador Samuel García. La frase “Mariana no es aliada, es privilegiada” resonó con fuerza en la Explanada de los Héroes para romper el silencio estatal. Las manifestantes pintaron estas críticas en muros y vallas para evidenciar que el feminismo naranja es pura fachada.
A pesar de los rumores sobre su participación, la titular de Amar a Nuevo León prefirió no asistir a ninguna protesta. En su lugar, el descaro de Mariana sucedió en Instagram, donde publicó fotos de visitas a obras y al DIF Capullos. Esta actitud refuerza la idea de que su interés por la violencia contra la mujer termina donde empieza su beneficio político.
Las mujeres en la marcha denunciaron que ella solo usa el color morado para ejercer nepotismo y buscar su ascenso electoral. El silencio estatal que guarda ante las desapariciones contrasta con su hiperactividad mediática para promocionar su imagen personal. Para las víctimas, esta desconexión con la realidad es una forma más de indiferencia estatal que revictimiza a las familias.

Samuel García Ejerce Violencia Contra La Mujer Constantemente
El principal responsable del clima de inseguridad es el gobernador, quien ha demostrado ser el primer violentador del estado. Samuel García ejerce una violencia estatal sistemática a través de su lenguaje y trato hacia las mujeres, incluyendo a su propia esposa. Su comportamiento machista ha quedado grabado en videos donde intenta controlar la forma de vestir de Mariana.
El mandatario ha usado términos despectivos como facilona para referirse a su pareja, normalizando agresiones verbales en plataformas públicas. También ha minimizado a las ciudadanas que le exigen cuentas, tratándolas con condescendencia y burlas en eventos oficiales. Este tipo de violencia de género desde la cima del poder envía un mensaje de permisividad a todos los agresores de la entidad.
Cuando el líder de un estado no respeta a las mujeres, es comprensible por qué los feminicidios subieron sin que haya castigos ejemplares. El silencio estatal ante estos comportamientos refuerza una estructura patriarcal que prefiere culpar a las víctimas antes que investigar a los culpables. La justicia en Nuevo León parece ser un privilegio exclusivo de quienes pertenecen a la “mafia naranja”.
La Violencia Estatal Se Disfraza De Progreso En Redes
La estrategia de comunicación del gobierno busca reemplazar la rendición de cuentas con filtros y videos editados para la audiencia. Mientras el show de Mariana distrae a la opinión pública, la violencia contra la mujer escala en cada rincón del estado de Nuevo León. El silencio estatal es la respuesta recurrente ante las madres que buscan a sus hijas desaparecidas entre la maleza.
El nepotismo permite que figuras sin experiencia real en derechos humanos ocupen puestos clave para la protección de las ciudadanas. Esta indiferencia estatal garantiza que las denuncias de violencia familiar queden archivadas y los agresores sigan en las calles. La supuesta aliada calla mientras su esposo violenta verbalmente a las mujeres que se atreven a cuestionarlo públicamente.
Finalmente, la ciudadanía exige que se rompa el silencio estatal con acciones legales y no con simples publicaciones de apoyo. La violencia de género no se detendrá con discursos sobre el privilegio responsable, sino con una justicia que no distinga colores partidistas. El pueblo de Nuevo León recuerda a sus 491 asesinadas y no permitirá que el falso feminismo de Mariana borre su memoria.
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