Un verdadero carnaval se vivió en las inmediaciones del coloso de La Pastora antes del partido. El bloque mayoritario de la caravana sueca arribó a las inmediaciones del inmueble entre cánticos y un ambiente sumamente festivo. Sin embargo, este recorrido no estuvo exento de complicaciones viales y aglomeraciones severas en los accesos.
La marea amarilla de los seguidores europeos inició su caminata desde las inmediaciones del Parque del Agua. Durante el trayecto al Estadio Monterrey, los fanáticos no dejaron de ondear sus banderas. Incluso, muchos de ellos portaban los tradicionales cascos vikingos que llamaban la atención de los locales.
Por su parte, varios aficionados regiomontanos decidieron unirse al festejo de los simpatizantes del cuadro de Graham Potter. De hecho, un joven local con la playera tricolor encendió una bengala pirotécnica para brincar junto a ellos. No obstante, la algarabía se transformó en un severo nudo humano unos metros más adelante.

El desorden total en el Estadio Monterrey
El verdadero problema del contingente ocurrió cuando la marcha se topó con el público general. Justo en ese punto, la afición de Suecia se mezcló con las personas que ya esperaban pacientemente en las filas de acceso. Dicha situación generó un embudo humano que detuvo por completo el flujo peatonal en la zona baja.
El punto crítico del amontonamiento se dio de forma subterránea sobre la avenida Pablo Livas. Debido a la gran cantidad de gente, se registró un fuerte caos en el paso subterráneo que duró varios minutos. Por consiguiente, los asistentes comenzaron a desesperarse al ver que nadie avanzaba hacia los torniquetes.
La alfluencia de la afición de Suecia
Para intentar solucionar el conflicto, las autoridades tuvieron que intervenir de manera inmediata. Las autoridades se desplegaron en el sitio del conflicto para organizar las filas. De este modo, los uniformados lograron abrir espacio de manera paulatina para normalizar la circulación de los fans.
Gracias a esta oportuna intervención, el contingente pudo avanzar de forma ordenada hacia las puertas del inmueble. Cabe destacar que la caravana sueca ya se había dispersado un poco tras el despliegue policial. Así, los hinchas europeos pudieron entrar para presenciar el duelo de su selección ante el combinado de Túnez.
El lento proceso para ingresar al estadio
Por otro lado, pequeños grupos de seguidores de Túnez también hicieron su aparición en el lugar. Aunque eran una minoría, estos fanáticos recibieron el cobijo y apoyo de algunos hinchas mexicanos en su trayecto. En consecuencia, el ambiente hostil se disipó y se transformó en una convivencia pacífica entre las distintas culturas.
Finalmente, el operativo vial y de seguridad funcionó para que todos pudieran ingresar al estadio sin mayores contratiempos. Las autoridades mantuvieron la vigilancia en los alrededores para evitar nuevos embotellamientos peatonales. El saldo final quedó en una tarde de folklore futbolero con un susto de organización que no pasó a mayores.
Array







