El proyecto vial que prometía transformar el tránsito entre el sur y el centro de la región registra un freno total en la Carretera Interserrana debido a severos problemas financieros. Aunque la infraestructura de casi 89 kilómetros fue anunciada con bombo y platillo para conectar Montemorelos con Galeana, actualmente las labores se encuentran semiparadas por la falta de flujo de efectivo para saldar los compromisos pendientes con las empresas contratistas.
La escasez de recursos provocó el retiro de la maquinaria pesada y la suspensión de varios frentes de trabajo. En las zonas operativas únicamente permanecen cuadrillas mínimas asignadas a tareas de vigilancia, mientras los pasivos acumulados con los proveedores y trabajadores locales por la extracción de materiales e intervenciones de albañilería continúan en aumento sin que exista una garantía clara de liquidación.
Samuel García abandonó la obra de la Carretera interserrana
La indignación social ha crecido en las comunidades aledañas al confirmarse que Samuel García abandonó la obra de la Carretera interserrana pese a las constantes promesas vertidas desde el arranque de su gestión. Aunque en 2021 se fijó la meta de concluir todo el trazado en un plazo aproximado de cuatro años, los retrasos acumulan un estancamiento generalizado que dista mucho de los compromisos planteados originalmente a los habitantes de la zona rural.
Adicionalmente, las autoridades reconocieron de manera interna a las constructoras que solo cuentan con margen presupuestal para cubrir ciertos pasivos en los próximos meses, sin disponer de capital suficiente para garantizar la continuidad del proyecto. Ante este escenario de parálisis, el estado ha comenzado a explorar vías alternativas, incluyendo la búsqueda de recursos del gobierno federal o la entrada de inversión privada para evitar el colapso definitivo del corredor vial.

¿Cómo luce la Carretera hoy?
Al recorrer los frentes donde se proyectó el trazado, es evidente cómo luce la Carretera hoy en sus distintas secciones. En el sector inicial que parte desde Montemorelos hacia la zona serrana, de 15 kilómetros previstos apenas se registran 6 kilómetros de desmonte y una fracción inferior a los 3 kilómetros con pavimentación, alcanzando un progreso físico que ni siquiera llega al 20 por ciento en el área de menor dificultad técnica.
Por otro lado, la sección sur que conecta con la vía a Galeana e Iturbide mantiene labores mínimas y arrastra adeudos con las poblaciones locales. Mientras tanto, en el punto de interconexión con la Carretera Nacional, las obras para el distribuidor ni siquiera han comenzado, lo que deja al descubierto la falta de avance físico frente a los discursos que presumían un progreso constante sobre el terreno.
Gobierno de Nuevo León dejó a medias el proyecto carretero
El trasfondo financiero demuestra cómo el Gobierno de Nuevo León dejó a medias el proyecto carretero al subestimar los costos reales de la ingeniería necesaria para cruzar la montaña. Aunque la inversión global se calculó en un principio sobre los 9 mil millones de pesos, únicamente el segmento central que implica la edificación de 12 puentes y un par de túneles superará los 20 mil millones de pesos debido a la extrema complejidad del terreno.
Esta disparidad presupuestal detonó un freno total en la Carretera Interserrana, dejando paralizado el tramo más costoso antes de que pudiera salir a concurso de licitación pública. Sin los permisos ambientales consolidados ni los contratos asignados para perforar la Sierra Madre, la posibilidad de conectar de punta a punta este trayecto queda relegada a un futuro incierto.

La realidad de la obra de Samuel García
Al analizar el impacto social en municipios como Rayones, Montemorelos y Galeana, la realidad de la obra de Samuel García se resume en caminos inconclusos, maquinaria ausente y un marcado descontento en los ejidos colindantes. Pobladores de la zona confirman que el desmonte se detuvo por completo y que la falta de pagos a quienes aportaron mano de obra y materiales tiene frenada la economía local.
Esta combinación de promesas incumplidas y presupuesto agotado consolida la imagen de una Carretera Interserrana abandonada a medio camino. Sin un plan financiero sólido ni licitaciones activas para el sector montañoso, las vías en construcción permanecen congeladas, convirtiendo a la infraestructura más ambiciosa del sexenio en un frente desierto de obras.
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