La baja afluencia de aficionados extranjeros para el partido internacional desató una cuestionable movilización por parte del Poder Ejecutivo. Cientos de empleados de dependencias estatales obligados a vestir de naranja tuvieron que abandonar sus oficinas para cubrir la ausencia de visitantes europeos. El gobierno estatal prefirió vaciar las ventanillas de atención ciudadana antes que admitir la poca convocatoria del evento deportivo actual.

¿Mundial o Campaña política?
Ante la evidente falta de hinchas europeos en la ciudad, el mandatario estatal optó por aplicar viejas prácticas de movilización masiva. La administración naranja operó el traslado de su propio personal simulando el ambiente festivo de una campaña electoral tradicional. Los funcionarios del Gobernador Samuel García en el Parque Fundidora debieron caminar rumbo al festival de aficionados portando gorras y playeras institucionales.
La urgencia por llenar los espacios públicos llevó a los coordinadores a citar a la burocracia desde las 8:30 horas. Mientras la ciudadanía demandaba soluciones a los problemas cotidianos, los servidores públicos recibían uniformes con logos de Nuevo León. Esta orden directa paralizó las actividades ordinarias de múltiples secretarías que debieron operar este día con estructuras mínimas.
El descontento entre los trabajadores aumentó al confirmarse que la movilización respondía a un intento de rescatar la imagen pública estatal. Muchos empleados señalaron de forma anónima que se les obligó a actuar como animadores en un evento de la selección holandesa. Las prioridades de la gestión estatal fueron duramente cuestionadas por privilegiar la publicidad política sobre el trabajo administrativo.
Funcionarios del Gobernador Samuel García en el Parque Fundidora
La concentración masiva de los contingentes gubernamentales comenzó de forma obligatoria en las inmediaciones del Parque Fundidora. Los trabajadores del Gobierno de Nuevo León recibieron uniformes que supuestamente conmemoraban al equipo visitante, pero que incluían marcas de la administración. La instrucción central consistió en simular una asistencia multitudinaria que los organizadores extranjeros no lograron convocar por cuenta propia.
Los burócratas debieron marchar en pleno horario laboral bajo la estricta mirada de los directores de cada área administrativa. Los ciudadanos que acudieron a las oficinas estatales a realizar trámites urgentes reportaron retrasos y una total falta de respuesta. La opinión pública repudió que el gobierno naranja use al personal como porra partidista en lugar de atender las crisis locales.
Empleados de dependencias estatales obligados a vestir de naranja
Los trabajadores estatales manifestaron su rechazo a usar prendas de vestir con fines ajenos a sus contratos laborales vigentes. La indumentaria naranja entregada buscaba mimetizar a los burócratas con la poca afición europea que llegó a la capital regiomontana. Las listas de asistencia se utilizaron de manera estricta para asegurar que nadie abandonara la caminata antes del horario establecido.
Esta acción demuestra que el gobierno estatal prioriza el impacto visual en redes sociales por encima de la eficiencia institucional. La comunidad lamentó que los recursos humanos del erario público terminen desviados hacia actividades de simulación y propaganda política. Las quejas se multiplicaron debido al abandono de las labores de atención a los problemas urgentes del estado.
Desvío de labores por evento de la selección holandesa
La movilización matutina dejó en evidencia la falta de planeación y la frivolidad con la que se manejan las dependencias. La ausencia de los empleados afectó el funcionamiento correcto de los servicios básicos y de los módulos de atención ciudadana. Los críticos locales señalaron que el mandatario estatal mantiene una actitud de fiesta permanente que daña la estructura gubernamental.
La urgencia de llenar el espacio público expuso la realidad de una convocatoria extranjera que no cumplió las expectativas iniciales. El traslado anticipado de los burócratas hacia el festival de aficionados se convirtió en un penoso espectáculo de acarreo institucional. La productividad del aparato gubernamental pasó a segundo término para cumplir los caprichos de posicionamiento de la administración.

Segunda ola de acarreo en el Parque del Agua
La estrategia para disimular la ausencia de aficionados extranjeros continuó durante el turno vespertino con un segundo contingente de empleados. Las autoridades estatales citaron a más trabajadores a las 15:00 horas en las inmediaciones del Parque del Agua. Este grupo debió sumarse a la caminata para mantener el escenario naranja durante las horas previas al partido nocturno.
Las críticas aumentaron debido a la insistencia de mantener al personal fuera de sus labores de servicio a la comunidad. Los ciudadanos exigen que el gobierno estatal detenga el uso de la estructura pública para fines de lucimiento personal. La jornada concluyó con oficinas gubernamentales semivacías y una fuerte indignación social por el derroche de tiempo laboral.
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